7/6/05

Fragmento del himno nacional mexicano en tepehua de Tlachichilco

México kalhi'oqt'ach'in xaxqoy oliva
Yu ixmayul Dios para oxamaktaun kats'uk'u,
Lakt'iyan naunkal ni chuncha kajun'alil,
La ixmaka ni yu Dios ts'oq'ulata.
Incha qayntaun yu xkayan va katanul
Ka'alaunin yu mint'un y kalhajanin,
Kap'ast'akti, ¡México!, linaunnkal lakt'iyan
Qayntaun tropa, qayntaun s'at'a va xtaqnin;
Qayntaun tropa, qayntaun s'at'a va xtaqnin.

Coro

Machaqan México kan mat'asakan lhilukuj,
Kalhip'int'ik pat'alan kun yu juki,
Xkap'iknin lakat'un yu ixpulakna,
Tejkan yu ay pat'alan yaj p'ays pa'a,
Xkap'iknin lakat'un yu ixpulakna,
Tejkan yu ay pat'alan yaj p'ays pa'a.

Fragmento del himno nacional mexicano en zapoteco de Miahuatlán

Dios-se nac men ne gacnien luu México
tsod ti dze ne cho gacladz tilnie luu
sac desde glo bnabey Dios tsod dil
sac miinco nac miine rdziiladz me. Tel no cho grë zha zit ne racladz
lega sëëb zho lo liu ne nacchen luu
Psoladz ganle tib tib no rleynie no luu
ni tib tib no laa no nac ti menguiib.
ni tib tib no laa no nac ti menguiib.


Coro

Menwladz zeene yquianap to México
List golso con grë xcuay to ni xquiib to
Haxta len guiidzliu ti bidox ne tso
Zeene tso bi gatsie grëse guiib.
Haxta len guiidzliu ti bidox ne tso
Zeene tso bi gatsie grëse guiib.

Fragmento del himno nacional mexicano en chontal de Tabasco

C'ay Tuba Cä Noj Cabla

Cä noj cab jele a pam t'oc nichte'ba,
Ajc'äncan ta Dios yo que ajnic ch'ijcabetla;
A paqu'in c'ajti'can ixta tä cielo,
Dios u tz'ibi que utic ca' jini.

Machca mach yo u chänenet y ticba,
U yolin u chen manda cä noj cabla,
C'ajti'inla cache' Dios chich u yäc'bonla
Que cä ch'ocobla ajnic de solda'o;
Que cä ch'ocobla ajnic de solda'o.

Coro

Ajcäbnajob cola tä jo'yanla,
Ch'ä a tz'ombala läcä ta' pechquemla;
U xe u nicän uba entero u pancab
Uc'a ni ruido u chen noj cañon.
U xe u nicän uba entero u pancab
Uc'a ni ruido u chen noj cañon.

Fragmento del himno nacional mexicano en español

Ciña ¡oh Patria! tus sienes de oliva de la paz el arcángel divino,
que en el cielo tu eterno destino
por el dedo de Dios se escribió.

Mas si osare un extraño enemigo profanar con su planta tu suelo,
piensa, ¡oh Patria querida! que el cielo
un soldado en cada hijo te dio;
un soldado en cada hijo te dio.

Coro

Mexicanos, al grito de ¡guerra!
el acero aprestad y el bridón,
y retiemble en sus centros la tierra,
al sonoro rugir del cañón;
y retiemble en sus centros la tierra,
al sonoro rugir del cañón.

Fragmento del himno nacional mexicano en otomí del valle del Mezquital

Ra Thuhu pa gatho ya Me'manda

¡Ma hai'i! ja ri ña tu'ta ri tunza
Ra seña dega hmetho gue rá nda'enxe Ajua
Ya bi 'yofo de gue'e ngu Ajua bi ma,
Gue da nja ri hmetho pa nzantho.

Ha 'bu ehe ri ncontra ra nzoho
Nuto hinda za da net'i nuri maca hai,
Ma hmaca hai'i guí beni gue xa t'a'a'i
Ya soldado, gue'u gatho ri t'u;
Ya soldado, gue'u gatho ri t'u.

Coro

Me'manda bu ts'ohn'i gui ntuhni,
Hñocju 'bu co ri nzafi ne ri fanihu.
Gue dá nhuat'i mbo ja ra ximhai,
De yá ngani ya danga nzafi.

7/4/05

El tú por tú bilateral Memín Pinguín-Bart Simpson o una política de dimes y diretes

Las coyotas, símbolo de México


por María Dolores Bolívar

Que inicie la polémica acerca del racismo y el sexismo que imperan en México no es asunto de otros países sino nuestro, de todos los mexicanos. Deberíamos sentirnos avergonzados, no de Memín Pinguín o de las atrocidades que nutren a una relación bilateral sin diplomacia alguna, o como diría Napoleón, luciendo oronda su traje de policía internacional, la peor de sus facetas.

Los mexicanos llevamos siglos de racismo a nuestras espaldas. Deberíamos sentirnos agraviados por la segregación que impera en nuestras escuelas, nuestros cines, nuestros restaurantes, nuestra televisión, nuestras calles. Los niños bien tasan las discos por el número de rubias que las abarrotan. Ninguna cantina urbana aloja penas de chontal, de cora, de tojolabal. En las escuelas hay cuotas mínimas de becas asignadas a morenos, que luego las padecen sufriendo apelativos infamantes, como oaxaquita, naco, negro o frijol, toda una vida.

En los guiones televisivos los libretos denotan el statu quo del blanco, sin empacho. Para los no blancos son los papeles de sirvienta, chofer, brujo, caballerango, prefecto, timador, asesino a sueldo, vendedor de drogas, cantinero. Toda una comunidad al servicio de una élite que se esmera, con denuedo y paranoia, por no permitir que su prole se mezcle con los de otras razas. “No es para ti”, “no es de tu clase”, “no te atrevas” rezan los diálogos con la temática, siempre igual, del rico con la pobre. “Soy una simple secretaria” dice la joven que, por cuestiones de política mal entendida, no expresa claramente lo que en la realidad se dice sin tapujos: “Es una india”, “¿no la ves?”, “jamás embonaría con los nuestros”.

Y no se me malinterprete, el racismo no es nuestro único mal, padecemos, en grande, de muchos otros. Vaya en muestra este depresivo dominical… ¿No nos indigna acaso que nuestros gobernantes sean rateros, corruptos, mediocres? ¿No nos aterra una economía de baja calificación e ínfimo rendimiento que expulsa a la mitad de compatriotas a buscarse la vida, como sea, fuera del territorio? ¿No nos humilla que hayamos ido de la doctrina estrada a la doctrina Fox-Sahagún, sin consultar siquiera al congreso? ¿No nos dobla de asco que a México lo represente internacionalmente un fulano que sabe de diplomacia lo que Fox sabe de literatura, de jurisprudencia, de tacto?

Los amigos de las botas
Pero pongamos los puntos sobre las íes, en ambos lados de nuestra asediada frontera, con frialdad y sin pasiones chovinistas. Racistas los hay, aquí y allá, en todos los ámbitos. El racismo es una cultura, una realidad. Enfrentarla, es un reto que hay que asumir, sin vueltas, con valor, criticando lo mismo lo que hacen otros que lo que hacemos nosotros mismos.

Que el presidente George Bush acuse a México de racismo sería un verdadero atropello internacional, máxime cuando en casa, las cosas no andan bien en ese rubro, o digamos, que están un poco peor que antes de los setentas, que sería grave, ya de suyo. Antes tendría que explicar Bush por qué durante su gobierno las escuelas se han resegregado al punto de existir cual si fuesen mundos aparte, donde afro-americanos comparten con todas las etnias del planeta una existencia de color, marginal, a la que las elites fundamentalistas, virtud del desplazamiento suburbano y Biblia en mano, parecen negarse a reconocer como humanas.

Luchar contra el racismo, además, no es la etérea recuperación, por fuera de contexto, de imágenes que hace más de sesenta años generó la cultura blanca –de blancos- elitista, que, allá como acá, refería, por esa vía, sus fobias culturales. Pero no vayan a creer que quiero que el norteamericano promedio conozca la rica gama de etnias que conforman a la nación mexicana.

¿Acaso George Bush, presidente de la nación más poderosa del mundo y egresado de Yale, no sabe que en México hubo también esclavos y migrantes procedentes de África? ¿Por qué, sin el más mínimo conocimiento de la cultura mexicana asume que el sello postal que representa a Memín Pinguín, personaje acuñado en los años cuarenta, tiene que ver con la riña que inicia él, hoy, aprovechando los vientos políticos, contra un presidente que, obviamente, no cumplió con sus expectativas de sumisión y servilismo?

¿Pretende George Bush crearse un enemigo personal o un enemigo nacional? ¿No sería insólito, que luego de fracasar en la búsqueda de armas de destrucción masiva en los desiertos del medio oriente le diese por exterminar a los racistas en México?

Analicemos ambas fobias, la personal y la nacional, por si acaso.

La fobia personal
En su rancho, Bush percibió el protagonismo del larguirucho Fox, cuando éste quiso pasársele de listo y negociarle a Castro, a medias; el TLC, a cartas vistas; el apoyo a Irak, obviando tradiciones con las que arremetió, muy a fuerzas; la maquila de botas Fox, cueros Fox, negocios Fox.

Prefiere Bush, además, a sus amigos austriacos, ingleses, españoles. No le gusta codearse con sus inferiores. Apesta demasiado Fox a lagartón oportunista, queriéndosele colar en el rancho con todo y la parentela, es decir, la familia Sahagún de pilón, que en una de esas nos enteramos que tiene nexos con narcos y negociantes de alcohol –¡Ah fundamentalismos!-.

La fobia nacional
A la mayoría de mexicanos pensantes les parecerá trivial la guerra de Memín, ya sea a favor o en contra. Pero lo que nos ofende al respecto, me sitúo en el lado de los ofendidos, es que a México se le observe por sus características negativas, para desprestigiarlo. Hoy es el lugar más inseguro del planeta, después de Bagdad; mañana, semillero de narcos; pasado, generador de juventudes gangsteriles, de rompedores de la ley, de malandrines del fisco estadounidense, de protectores de terroristas, más el debido etcétera largo, larguísimo.


El mensaje político
Nos preguntamos, como siempre, por qué no trasciende lo positivo. Que manos mexicanas, por ejemplo, mantienen a flote a la economía agrícola de California; que en Arizona son los minutes quienes quebrantan la ley, al amparo de las autoridades policiacas de ese estado, que se hacen de la vista gorda ante la brutal hazaña gangsteril. O, cambiemos de órbita, que no a todos los mexicanos nos gustan las telenovelas y las bandas gruperas que exporta, permiso migratorio de por medio -¿era censura?- la reducida clase global mexicana.

No a todos los mexicanos nos agrada el arreglo libre comercial que permite que Walmart se instale en México, generador de ganancias millonarias y unos cuantos empleos, para que millones de trabajadores mexicanos salgan hacia EEUU en busca de la supervivencia necesaria que le esquilman, en la propia patria, las maquiladoras, las bodegas y las empresas saqueadoras de materia prima o maquilada a bajísimo precio.

No a todos los mexicanos nos parece que se ahorque al campo, a nombre de una globalidad que sólo favorece la venta de frijol de lata, los procesos de conserva al alto vacío y el valor agregado que luego va a dar a los bolsillos, paradoja de paradojas, de empresarios anti-inmigrantes.

Y, por supuesto, que no consideramos que nos represente Yolanda Vargas Dulché, con su Memín y su Rubí para los gustos de la empresa televisiva y sus adeptos clasemedia –en Estados Unidos se les llama wannabe´s (quierenser)- que son, a qué negarlo, por Dios, los más racistas, sexistas y/o machistas. Y, sí, también nos lamentamos que el nivel obvio del presidente sea ese, el de la lectura de los comics y las fotonovelas de producción masiva.

Aquí les va una lista de imágenes que se me habría ocurrido poner en un sello postal que representase a la patria mexicana:

Villa de Seris, símbolo de México


Tenamaztle
El sahuaro
Las trajineras de Xochimilco
Las columnas de Chicomostoc
Las mariposas monarca
Los tejidos huicholes
Los instrumentos musicales típicos de México
La semilla de cacao
La papa, el maíz o el tomate, para recordarle al mundo que nosotros lo aportamos
Manuel M. Ponce
Ramón López Velarde
Sor Juana en uno de sus múltiples y necesarios aniversarios de transgresora existencia
Pancho Villa, para recuperar el estereotipo que nos birló Antonio Banderas
Las coyotas de mi tierra
El bacanora
El huitzila
Cualquiera de las maravillas del cañón del Cobre
Las ballenas a su paso por San Ignacio
El peyote (para desafiar el mito de que los enervantes químicos se generaron en los países pobres)
Las cuerdas en movimiento de un cuatro veracruzano
Los vestidos típicos de La Guelaguetza
Las pinturas rupestres de la Baja California
Un venado


Pero nada de cuanto los mexicanos patriotas digamos, por el momento, cuenta. Pues hasta parece que hubiese sido Bush Jr. quien eligió a su interlocutor –Fox- al sur de la frontera. Ese socarrón y simplón –rima involuntaria- personaje, a quien lo mismo le da decir lo que sea, cuando sea, como sea… y por supuesto hacer lo que sea, cuando sea y como sea.

Como si sometidos ambos presidentes a una de esas pruebas masivas de medición de conocimientos que han impuesto en sus respectivas naciones, con un afán de números que ni siquiera ellos sabrían sumar sin el auxilio de una calculadora, dialogan en el nivel del tú por tú, con la mochila repleta de historietas, de las que allá y acá; acá y allá, solo leen los niños majaderos que no tienen ningún respeto por sus padres. Acá el nivel de Los Simpson y South Park; allá, Memín Pinguín, cuando no los remakes de todos los de acá. Qué triste realidad. Después de todo era mejor que equivocaran estos presidentes “sobresalientes” el nombre de un político extranjero o un escritor como Jorge Luis Borges antes que descender, irremediable alternativa, a la polémica del comic book. Así tuvo que ser. Habrá que cuestionar a las universidades donde ambos dicen que estudiaron, sus estándares, sus calificaciones, el título tras el cual se amparan…

Y nosotros, el resto que en las dos naciones miramos indignados, nos preguntamos en dónde acaba tanta infinita ignorancia y cuándo nos ponen a McPato o al Grinch de embajadores y al Chavo del Ocho de Secretario General de OEA. Para la plana mayor de la oficialidad, ascenderán, estos tristes políticos de hoy hasta Thalía y a Brittany Spears, una revisitando el tratado de Libre Comercio al estilo Martha Stewart; la otra, con el dedo parado contra la prensa, para que no se atreva a reportar la trivialidad insólita con que el milenio acaba de reinaugurar las relaciones bilaterales de big/little brother.

En esta esquina, Memín Pinguín… en aquella los minute man, disfrazados de personajes legendarios de la lucha libre, dignos de una película del Santo contra algún otro enmascarado.

Acá, en la gayola en la que el pueblo mira, en estado de pasmo casi absoluto, aplausos, clap, clap, clap, clap…

Los que no sientan confinados en la gayola aplaudidora favor de enviar sus sugerencias para un sello más digno de la patria mexicana que nos libere para siempre de la doctrina Memín Foxín-Bushmen.

Dato curioso:

El tiraje de una historieta: Un millón de ejemplares

El tiraje de un libro: Por poner un ejemplo… ¿¿¿entre quinientos y cinco mil???

6/27/05

Yaa sai sau nuu mixteco

La canción mixteca en mixteco

Ondè jícá cándee ri, jíín ñuù nù ní cacu rì
xaàn ndávi táhàn ri, ja nácani inì rì
Chì máá un xinì rí, nátùhun un cuayo ndéché rí
cuní rì ndehè rì, cuní rì cuù ri, uhù táhan rì.


Qué lejos estoy del suelo donde he nacido
inmensa nostalgia, invade mi pensamiento
Y al verme tan solo y triste cual hoja al viento
quisiera llorar, quisiera morir de sentimiento.

6/26/05

De que vuelven, vuelven, las peregrinas aves estas

Lo veremos, ya lo creo. Aunque ni balcón haya, se las arreglarán para colgar sus nidos de donde sea. Puede que hasta las oigas, si no te agarran de noche o entrado el día...